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España, Cantallops

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Requesens y su castillo

Dep
24 de Septiembre de 2007.
 

Generalmente cuando se habla de un castillo uno se imagina enseguida las guerras de otros tiempos, con sus batallas a base de mandobles.  Se ha escrito sobre la Guerra de Requesens, pero no hay acontecimiento sanguinario alguno que deje constancia de este hecho, lo que hace suponer que nunca existió.

De este Castillo de Requesens, pues, sin historia guerrera alguna, también se desconoce exactamente su procedencia, o sea, a qué es debida su edificación.

En el año 859, Humfrido, (probablemente de origen Godo), hace donación del lugar a los Oriol, los cuales, al parecer son sus fundadores.

No obstante, también ciertas historias nos llevan a considerar que los fundadores podrían ser los Condes del Rosellón.

La historia de Humfrido y Oriol queda ahogada antes de llegar al final del siglo.

Los condes del Rosellón, no obstante, continúan figurando de forma más vistosa en medio de una gran cantidad de nombres y personalidades donde se mezcla un poco de todo, sin definirse claramente como se originaba en esta zona tanta nobleza.

Todo esto iba sucediendo alrededor del siglo XII, cuando tenían lugar las luchas de las Cruzadas en Tierra Santa y cuando los Cataros mantenían firmes sus luchas y posiciones en Occitania, Rosellón y Pirineos.

En aquella época los Montes-Alberes, al igual que el resto del Pirineo, no delimitabana como ahora Dos Estados.  La influencia de los reyes Catalanes llegaba a todo el Lengua de Oc, y Occitania.

Esta personalidad catalana se extinguió el 9 de septiembre de 1213 cuando el Rey catalán, Pedro el Católico, padre de Jaime I, murió en la batalla de Muret, a la que acudió en ayuda de los Condes de Tolosa que luchaban contra las tropas mercenarias de Simón de Monfort.

Requesens, probablemente era una vía de comunicación para trasladarse del llano del Rosellón al llano del Ampordán pasando por los Montes-Alberes y el pico Neulos.

En el año 1040 se llamaba Recosin.

En el año 1085 era conocido como Rechosindus.

En el año 1278 constaba como Requeseno.

Y así fue transformándose hasta llamarse Requesens como es hoy día.  En el siglo XII todavía pertenecía a los Condes del Rosellón.

En el año 1285 empieza a figurar el nombre del Conde de Rocabertí.  En el 1420 el Rey Alfonso V hace donación a Dalmacio de Rocabertí, de los lugares de Verges, La Tallada, Vinsá del Rosellón y el Castillo de Requesens.  La personalidad de los Condes del Rosellón queda eclipsada.  Ahora son los Rocabertí los feudatarios de esta montaña de Requesens, con su Castillo, las masías y el lugarejo de Santa María.

Aquí los figuerenses y gente de la comarca venían a rogar por la tramontana purificadora, cada año en la primerar semana de junio, saliendo en romería desde la Iglesia de San Sebastián de Figueres.

Los Rocabertí son también Condes de Peralada.  Su feudo duró cinco siglos.

En el siglo XIX, Tomás de Rocabertí de dameto, Conde de Peralada y Vizconde de Rocabertí, empezó la restauración del castillo.  Desgraciadamente murió en el año 1898 sin ver terminada dicha restauración.  Un año más tarde, 1899, su hermana Juana Adelaida de Rocabertí, que fue heredera de todos los bienes de su hermano dio fin a las obras de restauración.  Parece ser que en aquellos tiempos las mujeres tenían su pequeño secreto.  Solo ella, seguro, era conocedora de lo que motivó que se desprendiera de esta herencia nombrando heredero de todos sus bienes al mallorquín Fernando Truyols y Despuig, Marqués de la Torre.  La verdad es que Fernando no sabía que hacer con esta monumental herencia y la vende seguidamente a los hermanos Pedro y Juan Roselló que empiezan acto seguido una explotación brutal de los árboles milenarios que poblaban la montaña.  Esta explotación forestal duró 20 años sin ningún respeto ni criterio ecológico.

Entre los años 1920-22, una vez terminada la explotación, los hermanos Roselló venden la montaña al Duque de Infantado, el cual despidió, que es tanto como decir que exppropió a todos los habitantes del lugar (unos 80 arrendatarios y aparceros) diciéndoles que no esperasen ninguna ayuda ni compensación por sus casas.

En el año 1942 el Duque de Infantado vende la montaña de requesens a la Sociedad A. Bores y más tarde estos la venden a los industriales Esteba y Pijoan, actuales propietarios.

Una compañía de soldados destinados a ser guardias fronterizos, ocupa durante un tiempo el Castillo en calidad de cuartel.  Ignorantes del valor histórico de aquelloas paredes de piedra milenarias destruyen los interiores (que ya habían sido expoliados durante la Guerra Civil) y las almenas de las torres.

Volvió el Castillo a su estado ruinoso de cien años atrás y así se encuentra en la actualidad.

(Información extraida del folleto que se entrega en la entrada del castillo)

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